Resumen:
La investigación aborda desde una perspectiva decolonial los efectos
socioambientales generados por la construcción del Tren Maya en el Tramo 1, el cual
abarca los municipios de Tenosique y Emiliano Zapata en Tabasco. Se analizan las
diversas modificaciones que se presentaron como consecuencia de la construcción
del megaproyecto “Tren Maya”, impulsado por el gobierno federal (2018-2024) que
pretendía detonar el desarrollo social, político y económico de la región, las críticas al
proyecto surgen tanto de la forma en que los discursos oficiales conciben la
sustentabilidad pues según las autoridades se lograría el desarrollo sustentable del
sureste de México pero se evidenció en distintas ocasiones la limitada participación
de las comunidades locales en los procesos de toma de decisiones, lo que resulta en
una discrepancia entre el oficialismo y las problemáticas enunciadas por la sociedad.
Con base en lo anterior, uno de los principales cuestionamientos que se presentan es
la forma en que se concibe la sustentabilidad, dicho concepto ha sido ampliamente
debatido y definido de diversas maneras desde la Conferencia de Estocolmo en 1972.
A lo largo de las décadas, distintos encuentros internacionales han buscado integrarlo
en las agendas políticas, abordando no solo aspectos ambientales, sino también la
inclusión social y la preservación del patrimonio cultural, desde una perspectiva tanto
teórica como práctica.
El Tren maya como proyecto detonador del turismo en la región sur del país, se
considera clave para la mejora en la economía de México y a partir de dicha
justificación es que se plantean los problemas socioambientales que se presentan de
manera intermitente en los lugares que se contemplan dentro de la construcción de
las vías férreas. El estudio busca evidenciar los efectos del Tren Maya a partir de la
escucha activa de las personas que lo viven desde sus comunidades y no desde un
discurso oficialista, se realiza mediante un análisis crítico que integra la postura
emergente de la sustentabilidad decolonial, destacando la necesidad de involucrar a
las comunidades locales en la toma de decisiones que afectan sus territorios,
específicamente en la planeación territorial, el uso de suelo de sus comunidades, la determinación de efectos socioambientales así como a los modelos de gobernanza
donde puedan fungir como actores políticos con voz y voto.
En este contexto, la prospectiva decolonial integrada para el análisis del proyecto se
plantea como una postura alterna para “repensar” el futuro de los proyectos en
territorios nacionales que integran una diversidad cultural dentro de su población, su
enfoque central considera el co-diseño desde los saberes, cosmovisiones y prácticas
de los pueblos originarios, así como de los habitantes de las comunidades y ciudades
que son afectados de manera directa e indirecta por el proyecto.
Esta postura rechaza y cuestiona los marcos hegemónicos impuestos por el modelo
de desarrollo positivista y pretende crear puentes que emerjan desde epistemologías
otras pues propone además futuros posibles donde la justicia social, ambiental y
epistémica estén al centro del debate y la discusión continua.
A manera de conclusión, es observable que el proyecto del Tren Maya no responde
de forma adecuada a las realidades de las localidades que forman parte de su
recorrido pues presenta una escasa participación en la toma de decisiones lo que
puede ser una de las múltiples causales de las problemáticas recientes, lo anterior
evidencia la necesidad de la cohesión social de las comunidades para
autoorganizarse y defender su territorio-recursos, decidir participativamente a los
lideres que los representaran así como las colaboraciones posibles con instituciones
u organismos que disminuyan las asimetrías de poder.