Resumen:
Los sistemas agropecuarios son importantes para la producción de granos y cereales forrajeros destinados al consumo animal. Cultivos como maíz, trigo, avena, cebada y triticale aportan los nutrientes esenciales para el sano desarrollo de los animales, aportando proteínas y minerales que son necesarios para el desarrollo animal (McDonald et al., 2011; Herrero et al., 2013). En México, la producción pecuaria tiene importancia económica y alimentaria por la generación de productos primarios como carne, huevo y leche con aporte proteínico para la población. No obstante, las regiones productoras de granos y cereales forrajeros no siempre coinciden territorialmente con las que concentran las actividades ganaderas. Esta desarticulación espacial ha propiciado la conformación de flujos comerciales entre productores agrícolas y consumidores pecuarios, orientados a cubrir los requerimientos de alimentación animal y sostener la dinámica productiva del sector pecuario. (Appendini & Quijada, 2016). Para analizar las relaciones territoriales y comerciales e identificar la interacción de los actores en los procesos de comercialización se utiliza la metodología de Análisis de Redes Sociales (ARS). Las redes entendidas como un conjunto de actores conectados a través de relaciones permiten medir los niveles de cohesión de la red, su centralidad y sus posiciones estratégicas. En el ámbito agropecuario, el ARS, resulta útil para identificar actores claves, procesos de comercialización y de cooperación territorial (Lugo-Morín, 2010; Nuñez-Espinoza, 2014).
La conectividad territorial es relevante dentro del ARS porque permite observar la movilidad de productos entre las zonas productoras y las de consumo, esta movilidad se va a traducir en competitividad si existe infraestructura, relaciones fortalecidas, y reducciones de costos (Rodríguez-Pose, 2008).
A nivel mundial, la producción de granos y cereales forrajeros se concentra en Estados Unidos, China, Brasil y Rusia, donde el maíz es el grano que más se utiliza para la alimentación animal. México depende de importaciones en maíz y trigo dado que la demanda nacional supera a la capacidad productiva que tiene el país (FAO, 2023). La producción de granos y cereales forrajeros tiene una especialización territorial muy marcada, dado los estados del norte concentran la mayor producción. Sinaloa, Jalisco y Guanajuato, destacan en la producción de maíz; Sonora y Baja California en la de trigo (SIAP, 2025). Sin embargo, la producción pecuaria se concentra en los estados de Jalisco, Veracruz, Puebla y Sonora. Esta distribución territorial de oferta y demanda genera la necesidad de establecer redes de mercados y comercialización. El escenario planteado se repite en la región de Amecameca, ubicada en la zona oriente del Estado de México y cercana a la zona metropolitana del Valle de México, destaca en la producción agropecuaria y por la creciente tendencia de intercambio comercial entre productos agrícolas y pecuarios que refleja una interdependencia estructural entre ambos sectores y una dinámica de mercado cada vez más integrada (Torres-Salcido & Muchnik, 2015).
Ante la relevancia de las redes de abastecimiento de granos y cereales forrajeros para el desarrollo de las actividades pecuarias, así como la dependencia de estas últimas para la alimentación del ganado y, en consecuencia, su impacto en la seguridad alimentaria de la región, el objetivo es evaluar, desde una perspectiva de análisis de redes sociales, la dinámica de mercado de granos y cereales forrajeros en la región de Amecameca. Se destaca que no hay investigaciones que analicen la correlación entre la producción agrícola y pecuaria mediante el enfoque de ARS.
Para cumplir el objetivo se realizó un análisis exploratorio y mapeo de la oferta y demanda de granos forrajeros a nivel municipal. Se aplicaron encuestas como instrumentos de análisis a productores agrícolas y pecuarios, con el fin de recopilar información primaria sobre las relaciones de compra, venta y consumo de granos forrajeros destinados al consumo animal. Se construyeron matrices relacionales intermunicipales, donde los nodos representan a los municipios de la región, y los enlaces reflejan los flujos de comercialización de los granos y cereales forrajeros. Las conexiones se ponderaron en función del número de envíos entre nodos. Las redes fueron construidas a partir de la paquetería igraph en el programa R; éstas se mostraron como redes dirigidas, es decir, se consideraron conexiones de envío de nodo a nodo, dado que los flujos distinguen oferentes y demandantes. Los enlaces fueron ponderados por la cantidad de granos comercializada, lo que permitió medir la intensidad de las relaciones, analizar la distribución de la producción y su destino pecuario.
El análisis de las redes se realizó mediante las métricas señaladas por el ARS, las cuales permitieron evaluar el acceso al mercado, la cohesión dentro de la red y el papel que juega cada municipio dentro del sistema de comercialización regional.
Como resultado de la investigación, se publicaron dos artículos: (1) Ramírez, K. J. P., Licea, G. R., Ayala, E. E., & Martínez, J. H. (2026). Tipología territorial de los sistemas productivos de cereales forrajeros en México: una aproximación desde la autocorrelación espacial. Brazilian Journal of Animal and Environmental Research, 9(2), 1-21. https://doi.org/10.34188/bjaerv9n2-048; (2) “Sin maíz no hay… ¿Leche ni carne asada?”- Karen Jaqueline Palma-Ramírez y Gabriela Rodríguez-Licea. Número 76 (Año 13: 19-22) de la revista de divulgación SABER MÁS (registro ISSN: 20077041). Sumado a lo anterior se envió el artículo “Estructura relacional, centralidad y flujos de intercambio en el mercado de granos y cereales forrajeros: un análisis de redes sociales en la región de Amecameca” a la revista Agrociencia.
Se concluye que la estructura del mercado de granos y cereales forrajeros, y la distribución territorial de la producción y la oferta, no coincide con la distribución de la demanda pecuaria en la región. Esta desarticulación propicia la realización de intercambios comerciales intermunicipales y transacciones con zonas externas, con el fin de garantizar el abastecimiento interno. Las redes presentadas, tiene una baja densidad y un bajo agrupamiento, es decir, que evidencian la limitada cohesión territorial, lo que hace que haya una estructura jerárquica donde pocos municipios actúan como oferentes y redistribuidores clave. La dinámica de mercado presentó poca resiliencia donde la seguridad alimentaria pecuaria de la región depende de la conectividad territorial del mercado. Se sugiere fortalecer las organizaciones de productores y las relaciones de comercialización para generar mayor integración en el sistema agroalimentario regional.
Se recomienda impulsar estrategias orientadas al fortalecimiento de las cadenas agroalimentarias, que permitan optimizar la planificación territorial mediante el análisis de redes, identificar nodos estratégicos y orientar el diseño de políticas públicas encaminadas a consolidar y hacer más eficientes los flujos regionales de abastecimiento. Es importante inducir la diversificación de cultivos forrajeros como avena y triticale para asegurar la disponibilidad de alimento para reducir la vulnerabilidad en la producción animal.
Finalmente, se sugiere continuar desarrollando investigaciones con un enfoque territorial, que permitan profundizar en la comprensión de las relaciones económicas y productivas, y que coadyuven al fortalecimiento de los sistemas agropecuarios y agroalimentarios de la región.