Resumen:
La obra propone reconocer a los maíces nativos de México como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y establecer medidas para su salvaguardia. Desde un enfoque
interdisciplinario y biocultural, documenta al maíz como resultado de un proceso milenario de domesticación, selección y diversificación desarrollado por los pueblos originarios y las
comunidades campesinas de Mesoamérica. Su importancia trasciende la agricultura: constituye un eje de la alimentación, la identidad, las lenguas, las cosmovisiones, los rituales, la organización comunitaria y la relación entre sociedad y naturaleza. El texto analiza el origen y la diversidad genética de las razas nativas, los sistemas agrícolas tradicionales —especialmente la milpa—, las formas de nombrar al maíz en distintas lenguas indígenas, sus usos alimentarios y su valor ecológico, histórico y simbólico.
Asimismo, examina la participación de las comunidades, y en particular de las mujeres, en la selección, conservación y transmisión de semillas y conocimientos.
La obra advierte que este patrimonio vivo enfrenta amenazas como la erosión genética, la expansión agroindustrial, los transgénicos, el uso de agroquímicos, la homogeneización
alimentaria, la pérdida de lenguas y saberes, y el debilitamiento de la soberanía alimentaria.
Frente a ello, plantea que el reconocimiento de la UNESCO debe acompañarse de políticas públicas, instrumentos jurídicos, investigación ética y participación comunitaria que garanticen la propiedad colectiva, la conservación dinámica y la transmisión intergeneracional.
Defender los maíces nativos significa proteger la diversidad biológica y cultural, los derechos de los pueblos y las condiciones para un futuro sustentable.