Resumen:
La tesis examina el estatuto político-estético de la imagen entendida como un fenómeno ambivalente que puede tanto reproducir el orden hegemónico como fracturarlo. A partir del marco conceptual de Jacques Rancière y otros autores, se analiza la imagen no como un reflejo pasivo de lo real, sino como un dispositivo capaz de reorganizar lo sensible y abrir espacios de disenso. Retomando conceptos como reparto de lo sensible, estética, política, ficción y emancipación, se explora cómo las imágenes intervienen en la distribución de lo visible y lo decible, incidiendo en la configuración de experiencias, sujetos y formas de aparición. La investigación dialoga con la tradición filosófica, desde Platón hasta autores contemporáneos como Benjamin, Mitchell y Soto Calderón, para situar el problema de la imagen dentro de un horizonte crítico que supere lecturas formalistas o meramente tecnológicas. La tesis se estructura en tres capítulos: un recorrido histórico-conceptual sobre el carácter problemático de la imagen; una exposición de las categorías rancerianas que permiten pensar su potencia política; y un análisis de la imagen como presencia, performatividad y agente de emancipación. Finalmente, se propone comprender la imagen como un fenómeno relacional que reconfigura el mundo común, cuestionando la pasividad del espectador y abriendo nuevas formas de coexistencia y comprensión de lo real.