Resumen:
La osteoartritis (OA, de sus siglas en inglés), es un trastorno crónico, progresivo y el que afecta con mayor frecuencia a las articulaciones móviles en los perros. Sus características más importantes son el estrés celular y la degradación de la matriz extracelular. Este trastorno, suele iniciarse por lesiones tanto microscópicas como macroscópicas, que estimulan los mecanismos inmunológicos innatos para su reparación, en especial aquellas vías que producen inflamación. Las lesiones al principio, provocan cambios a nivel molecular debido a las alteraciones metabólicas en el tejido articular. Posteriormente, aparecen desórdenes tanto anatómicos como fisiológicos, como el deterioro del cartílago, la formación de protuberancias óseas, como resultado de la degradación del cartílago (osteofitos), la remodelación ósea, la inflamación de la articulación dañada y la pérdida progresiva de su función normal que, en su conjunto, llevan al desarrollo de la enfermedad.
Desde el punto de vista clínico, este trastorno se caracteriza por la manifestación de dolor y rigidez en las articulaciones, lo que puede desencadenar una gran variedad de signos clínicos en los animales afectados (conductas retraídas y poco sociables, así como cambios significativos en su actividad física, postura y movilidad), que comprometen de forma progresiva la capacidad de los perros para realizar sus actividades cotidianas.
El tratamiento habitual de la osteoartritis, incluye tres pilares básicos: dieta, ejercicio y medicación. El tratamiento farmacológico, generalmente se basa en el uso de antiinflamatorios no esteroidales (AINEs) y corticosteroides, que son empleados con el objetivo de reducir la inflamación y el dolor, asociado con la degeneración articular. Los AINEs, son fármacos con propiedades antiinflamatorias y analgésicas, que se emplean para aliviar el dolor, prevenir la degeneración del cartílago articular, reducir los procesos inflamatorios y generar mejoras en el uso de la articulación afectada. Por su parte, los corticosteroides son empleados como importantes supresores de procesos inflamatorios