Resumen:
En las sociedades contemporáneas, la ciudad desempeña un papel fundamental al concentrar
población y actividades económicas en espacios delimitados del territorio. Esta dinámica facilita
el desarrollo de diversas actividades y permite la integración en redes globales de intercambio
de información, recursos y personas. En este contexto, la distancia entre las zonas de actividad y
las áreas residenciales continúa en expansión, como señala Aguirre (2017, p. 14), lo que convierte
la movilidad urbana en un tema central dentro de las agendas de planeación. Asimismo, las diferencias
de género en la movilidad, derivadas de los roles y responsabilidades históricamente
asignados a las mujeres, se consolidan como un aspecto clave en la formulación de políticas
urbanas. Estas desigualdades impactan la manera en que mujeres y hombres acceden y utilizan
el espacio urbano, lo que refuerza la necesidad de considerar una perspectiva de género en la
planificación de las ciudades. Por ello, la movilidad y la equidad de género se perfilan como
temas prioritarios en las agendas de las administraciones locales, nacionales e internacionales.