Resumen:
La educación, como fenómeno social, debe ser repensada más allá que un mero
mecanismo de transmisión o repetición de conocimientos, sino como una
herramienta para la construcción del pensamiento crítico en el ciudadano. El fin
inmediato de la educación es el conocimiento, más allá de la acumulación de
información; el individuo debe comprender su entorno social, económico y político
para actuar sobre él de manera consciente y reflexiva. En este sentido, el
conocimiento se convierte en un anticipo de la experiencia vital, una guía para la
adaptación del ser humano a su medio y una herramienta para la transformación
activa de las estructuras sociales que promueva un desarrollo integral y sustentable.
Tanto la educación como el pensamiento reflexivo adquieren importancia, debido al
número de estudiantes que actualmente cursan la preparatoria o algún bachillerato
técnico o tecnológico, aproximadamente 5.8 millones de estudiantes cursan el nivel
medio superior en México.