Resumen:
En los últimos cuatro años, la migración infantil ha cobrado una creciente relevancia en América Latina, especialmente en países como México y Colombia, donde los flujos migratorios se han intensificado debido a factores estructurales como la violencia, la pobreza, la inestabilidad política y la falta de oportunidades. Los niños y niñas migrantes, por su especial condición de vulnerabilidad, enfrentan múltiples riesgos durante su tránsito, incluyendo la separación familiar, la explotación, la discriminación y la falta de acceso a derechos fundamentales como la educación, la salud y la protección jurídica.