Este libro resume una amplia discusión sobre el papel que tienen los grupos originarios en México y la condición de las etnias a lo largo del territorio nacional. Desde hace cientos de años los pueblos indígenas y afrodescendientes han sido excluidos del desarrollo central de México, y en mayor o menor medida, estos grupos han ocupado un lugar residual en las políticas públicas de los diferentes gobiernos, y sufrido de manera regular la discriminación por parte del resto de la población.