Resumen:
Las comisiones de investigación en el Congreso de la Unión han sido un mecanismo
de control parlamentario desde su incorporación en la reforma política de 1977-
1979. Su creación representó un avance en la fiscalización del Poder Ejecutivo y en
la democratización del sistema político mexicano, otorgando a las minorías
parlamentarias un instrumento de supervisión sobre organismos descentralizados y
empresas de participación estatal mayoritaria.
Sin embargo, su efectividad ha sido limitada debido a restricciones normativas, falta
de impacto en la rendición de cuentas y su escasa utilización: en 45 años, solo se
han constituido 23 comisiones de este tipo. Además, su uso ha estado mayormente
restringido a la Cámara de Diputados, sin precedentes en el Senado de la
República.
La presente investigación examina el desarrollo histórico, normativo y práctico de
estas comisiones, proponiendo una reforma integral a su regulación constitucional
y legal.
Se concluye que la obsolescencia y desarticulación de su diseño actual exigen una
reconfiguración que amplíe su ámbito de investigación a toda la administración
pública y refuerce sus facultades coercitivas y de seguimiento.
Se concluye igualmente que la consolidación de estos órganos como herramientas
efectivas de control legislativo es fundamental para el fortalecimiento del equilibrio
de poderes en el sistema político mexicano.