Resumen:
El cuidado ha sido considerado como aquello que ha permitido la evolución, mantenimiento y supervivencia de las especies. Cuidar es una actividad de protección y atención hacia uno mismo o hacia los demás, es acción que implica afecto, entrega, tiempo, dedicación, compromiso, responsabilidad, por mencionar. Desde la perspectiva ética, el cuidado es más que una serie de principios y valores establecidos, es una práctica que da valor y resalta las relaciones interpersonales. La ética del cuidado, es una perspectiva teórica que pone de manifiesto las cualidades humanas que en el tiempo han sido desvaloradas y acalladas, dando el valor que se merece donde existe equidad, reciprocidad, respeto, justicia, amor y responsabilidad, hacia sí mismo, hacia las y los demás.
La infancia es una etapa donde el cuidado es más notorio dado que se observa mayor dependencia puesto que son seres en desarrollo y con mayor vulnerabilidad que requieren que otros los ayuden, enseñen y guíen para cubrir sus necesidades físicas, afectivas y sociales. El hogar y la escuela han sido piezas fundamentales para el desarrollo, protección y atención de la vida, asimismo son instituciones que de acuerdo con las interacciones con el entorno permiten gradualmente la adquisición de saberes, conocimientos, habilidades, destrezas y aprendizajes. El estudio de esta tesis se realiza desde el análisis de dos perspectivas principalmente: la Propuesta Decrolyana y el Ahimsa Gandhiano, y cómo estas perspectivas entendidas desde la ética del cuidado contribuyen en las prácticas y desarrollo de crianza y educación positiva. Asimismo, se defiende el involucramiento no solo de la familia sino también de la educación como sistema, haciendo mayor énfasis en la educación superior como formadora de profesionales responsables y comprometidos con la solución de problemáticas sociales y planetarias.