Resumen:
El núcleo empírico de la obra se centra en el Estado de México, la entidad con el padrón electoral más grande del país y, por ende, un laboratorio inmejorable para observar las tensiones del sistema. Mediante una "arqueología normativa", el texto documenta un siglo de transformaciones: desde el periodo de los cacicazgos y el personalismo (1913-1942), pasando
por la federalización y las reformas de los años noventa, hasta llegar al modelo actual derivado de la reforma de 2014. Este libro no solo es una crónica de leyes y reglamentos; es un análisis sobre cómo la confianza pública y la imparcialidad administrativa son los únicos activos capaces de garantizar que, en contextos de alta competencia, el veredicto de las urnas sea aceptado por todos los actores. En un momento donde la autonomía de las instituciones electorales se encuentra en el centro del debate nacional, esta obra se vuelve una lectura imprescindible para académicos, profesionales del derecho electoral y ciudadanos interesados en fortalecer los cimientos de nuestra democracia.