Resumen:
El concreto es esencial para la construcción moderna, pero su producción libera partículas microscópicas PM₂.₅ que penetran profundamente en nuestros pulmones. Un estudio en el Valle de Toluca reveló que las plantas concreteras emiten concentraciones hasta siete veces superiores a los límites recomendados por la OMS. Estas partículas invisibles, provenientes del cemento, arena y combustibles, contienen carbono, silicio y calcio, y están vinculadas a 4.2 millones de muertes anuales globalmente. Con 14 mil millones de metros cúbicos de concreto producidos cada año, entender y
controlar estas emisiones es crucial para proteger la salud de
comunidades urbanas y rurales.