Resumen:
La capacidad jurídica de las personas se encuentra vinculado a diversos
derechos humanos, de manera enunciativa más no limitativa se señalan los
siguientes: el acceso a la justicia, el de debido proceso, al de igualdad y no
discriminación, al de una vida independiente, a la privacidad, al de libertad de
expresión, al de participación e inclusión en la sociedad. “La capacidad jurídica es
el poder para ejercer la elección y el control en las decisiones sobre la vida de una
persona, incluidas las decisiones sobre su vida personal, relaciones, atención
médica y finanzas o bienes” (Bach, 2022, p. 85); Asimismo, las discapacidades en
todas sus tipologías erosionan de una u otra forma la capacidad jurídica, cuando
son sometidas a un escrutinio jurisdiccional que tiene como fin que la autoridad
defina si la toma de sus decisiones debe recaer en un tercero. Por otra parte, el
grupo vulnerable al que pertenecen las personas mayores, es un grupo creciente;
es preciso aclarar que intrínsicamente, sus integrantes presentan alguna
discapacidad.
El objeto del presente trabajo consiste en, analizar la limitación a la autonomía de
la voluntad de las personas de la tercera edad que el Estado realiza mediante el
derecho de familia, bajo un procedimiento especial que esboza la figura denominada
actualmente como salvaguarda de derechos, para estar en posibilidad de establecer
si el precitado intervencionismo es el adecuado para limitar la voluntad de estas
personas, vislumbrar si el mismo se encuentra en armonía con la Convención sobre
Derechos de las Personas con Discapacidad y arribar a una propuesta que
contenga como eje transversal los derechos humanos de las personas
pertenecientes a este creciente grupo vulnerable