Resumen:
El presente trabajo tiene como propósito visibilizar la
importancia de la perspectiva de género y las emociones
en el proceso de mediación, en el entendido de que la
mediación es un proceso que coadyuva en la construcción
de paz y por tanto los y las mediadores/as que aplican la
perspectiva de género y consideran la relevancia de las
emociones en este proceso cumplen con mayor cabalidad
su papel como agentes de paz.
Cuando las personas mediadoras carecen de perspectiva
de género y/o no manejan un amplio conocimiento sobre
las emociones y su gestión, pueden revictimizar y/o no
comprender a profundidad las necesidades de las partes en
mediación lo cual puede implicar que la transformación
del conflicto sea injusta e inequitativa, por tanto, no esté
presente la paz y no abone a la construcción de esta.
La mediación tiene como propósito central ayudar a
transformar o resolver conflictos a las partes implicadas
en los mismos. El conflicto es una incompatibilidad
de cogniciones o emociones entre individuos o grupos
de individuos; la causa del conflicto es la percepción
o creencia de que existen necesidades, deseos, ideas
intereses y objetivos opuestos, a partir de ello se asumen
posturas frente al mismo y afloran emociones, en diversas ocasiones contrapuestas. Es fundamental que la persona
mediadora permita mirar esas emociones con perspectiva
de género a cada una de las personas implicadas en el
conflicto y puedan cambiar su narrativa en torno a sus
necesidades, de ello la trascendencia del modelo circular
narrativo.