Resumen:
Se sabe que el turismo es una actividad que genera diversos impactos en
las esferas ambiental, económica y social, pero, paradójicamente, puede ser un motor
de desarrollo, por lo que es necesario repensar sus prácticas y paradigmas. El turismo
rural comunitario es una opción de ocio recreativo que, desde una lógica adaptativa,
contribuye a la preservación del patrimonio biocultural y como herramienta para la redistribución
de la riqueza. El objetivo de este artículo es identifi car los enfoques críticos
que, desde el marxismo ecológico, ayudan a caracterizar otras formas de hacer turismo
desde la colaboración, la adaptación y las transiciones socio ecológicas. Se advierte que
los impactos del turismo rural presentan ambivalencias frente al reto de la conservación
ambiental, puesto que sus esfuerzos en este sentido son fragmentarios e intermitentes,
permitiendo un avance parcial hacia nuevas formas de gestionar el espacio rural
y el tiempo libre en las sociedades contemporáneas.