Resumen:
El presente capítulo busca ilustrar la contribución
que el Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales
(ICAR) de la Universidad Autónoma del Estado
de México (UAEMéx) ha realizado de cara a
la problemática de escasez de agua y la falta de
redes de suministro en zonas rurales y periurbanas
del centro de México. Para ello se presenta el diseño
e implementación de un sistema de captación,
almacenamiento y purificación de agua de lluvia
que ha permitido complementar el abasto hídrico
de este Instituto, de manera innovadora y sustentable.
Surge la necesidad de plantear estrategias
innovadoras para el abastecimiento del líquido vital.
La Universidad Autónoma del Estado de México
(UAEMéx) es una institución comprometida con
los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) por lo
que ha impulsado el desarrollo de infraestructuras
para el aprovechamiento integral del agua de lluvia.
El primer proyecto que se desarrolló en la UAEMéx
fue el sistema de captación, almacenamiento y purificación
de agua de lluvia del Instituto de Ciencias
Agropecuarias y Rurales (ICAR); un organismo académico
situado en el suelo rural del municipio de
Toluca, en la comunidad de San Cayetano de Morelos.
El proyecto consiste en un sistema de captación
de agua de lluvia, a partir de una superficie
plana de 2000 metros cuadrados, con una capacidad
de almacenamiento de 104 metros cúbicos,
que posteriormente es tratada mediante sistemas
de filtrado que permiten la purificación del agua en
diversas etapas. Con esta iniciativa, desde el 2019,
el edificio del ICAR ha sido autosuficiente en términos
de abastecimiento de agua de servicios, para
consumo humano y agua desionizada para sus laboratorios
y el de otros espacios científicos de la
UAEMéx, atendiendo a una comunidad de más de
100 personas. Esta experiencia ha servido como un
referente para impulsar un modelo de captación de
agua de lluvia en toda la Universidad Autónoma del
Estado de México, así como de otras instituciones
que han mostrado interés por replicar el modelo. Se
concluye que el aprovechamiento integral del agua
de lluvia representa una oportunidad para generar
esquemas de abasto complementario de agua que
son viables en una escala institucional.