Resumen:
El gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación (4T) propuso instaurar una nueva visión de la administración pública sustentada en la ética, la austeridad y el combate a la corrupción. El objetivo de este artículo es examinar los fundamentos, avances y limitaciones de dicha propuesta, con especial atención a la coherencia entre el discurso oficial y las acciones implementadas durante el periodo 2019–2024. El estudio adopta un enfoque cualitativo de carácter analítico-documental, basado en la revisión de fuentes primarias —como el Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024 y el Programa Nacional de Combate a la Corrupción y a la Impunidad, y de Mejora de la Gestión Pública 2019–2024—, así como informes gubernamentales, conferencias de prensa presidenciales y literatura especializada en gestión pública. Los hallazgos muestran que, aunque la 4T impulsó un discurso de renovación ética y moral, las prácticas administrativas evidenciaron rasgos de una mayor centralización, opacidad y debilitamiento institucional. Se concluye que la llamada “nueva administración pública” de la 4T no logró consolidar un modelo alternativo de gestión pública, sino que dejó un legado ambiguo en materia de transparencia y rendición de cuentas.