Resumen:
La proliferación de la digitalización ha provocado una metamorfosis radical en el ámbito turístico, optimizando la promoción y accesibilidad a los destinos mediante plataformas y redes sociales. No obstante, esta interconectividad, metafóricamente representada por el "pixel", ha catalizado un fenómeno complejo denominado gentrificación digital, que conlleva repercusiones socioeconómicas y ambientales significativas.
La gentrificación digital se caracteriza por el desplazamiento de las comunidades autóctonas en enclaves turísticos. El incremento en la demanda de hospedaje de corta estancia, incentivada por plataformas como Airbnb, provoca una escalada en los costos de la vivienda, obligando a los residentes originales a abandonar sus entornos habituales. Esta dinámica resulta en la fragmentación del tejido social y la identidad cultural, al sustituir los establecimientos comerciales tradicionales por servicios orientados al turista y al inducir una homogeneización del paisaje urbano.
Las implicaciones para la sostenibilidad son preocupantes. El crecimiento de la población transitoria ejerce presión sobre los recursos naturales, incrementando el consumo de agua y energía, así como la producción de residuos. Se observa una intensificación de la contaminación y un compromiso de la biodiversidad. Desde una perspectiva económica, los réditos tienden a concentrarse en grandes operadores, mientras que los empleos locales son frecuentemente precarios y los pequeños comercios tradicionales languidecen.
Esta es una investigación de corte cualitativo utilizó como técnicas entrevistas a diferentes actores clave, de la actividad turística tales como: operadores turísticos, turistas, residentes en destinos turísticos nacionales y en el extranjero, profesionales del turismo y de la gastronomía, así como you tubers encontrándose entre otros resultados que este modelo fomenta una dependencia turística insostenible, incrementando la vulnerabilidad de los destinos.