Resumen:
El enoturismo, como una modalidad específica centrada en la experiencia del vino, surge de la especialización y diferenciación de sus componentes, lo que lo distingue de otras formas como el culinario, gastronómico o de bebidas (Stone et al., 2019). Esta modalidad se relaciona con el desarrollo de territorios rurales, así como con la dinamización y diversificación de actividades económicas, lo que ofrece una oportunidad para comercializar productos agroindustriales derivados de la vid. Se fundamenta en el aprovechamiento de recursos asociados a la gastronomía, cultura, tradiciones y otros atributos propios de los territorios donde se encuentran las bodegas, enriqueciendo la experiencia de los visitantes (Charters & Ali-Knight, 2000), (onwt, 2016b), (Getz & Brown, 2006) (Hall et al., 2000).