Resumen:
El crecimiento de las ciudades se ha dado de forma dispersa y desorganizada, consecuencia de la búsqueda constante de satisfacción de necesidades básicas para sus habitantes, tales como vivienda, fuentes de empleo, educación, transporte y
actividades lúdicas, dando prioridad al desarrollo económico, dejando de lado el desarrollo urbano con planeación previa, mismo que permite la mejora en la calidad de vida para las generaciones presentes y futuras, además de garantizar la habitabilidad en as ciudades.
Las modificaciones del paisaje urbano, cambios de uso de suelo en las ciudades y las actividades antropogénicas han trastocado el ambiente urbano, causando problemas
como: contaminación del aire, alteración de sistemas hidrológicos a escala local y regional, cambios en los ciclos biogeoquímicos (Gill et al., 2007; Grimm et al., 2008),
formación de islas de calor (Alcoforado y Andrade, 2008) y olas de calor (Campbell y Corvalán, 2007), cuyo origen puede ser natural o antropogénico relacionado con el clima,
microclima y temperatura de las áreas en cuestión.
Las grandes edificaciones impiden el flujo de corrientes de aire de refrigeración a los puntos más cercanos a la superficie (Prashad, 2014), provocando la reducción en el transporte de aire convectivo vertical u horizontal, situación que produce incrementos de temperatura en determinados puntos de la ciudad, debido a las masas de aire que quedan atrapadas, dando lugar a la formación de islas de calor urbano, cuyos impactos se ven reflejados en el entorno urbano, además de tener impacto en la salud de los pobladores.
Los impactos a la salud y al entorno pueden ser variables, dependiendo el grado de intensidad de la isla de calor. De acuerdo con Santamouris et al. (2015), enlista impactos
previamente registrados: malestar humano (golpes de calor), aumento del uso de energía, (lo que causa que se liberen más gases de efecto invernadero), costos más elevados a causa del mayor uso de agua y energía debido al uso de aparatos que reduzcan la sensación de estrés térmico. Esto quiere decir, que ante una problemática emergente se requiere de soluciones que presenten resultados a corto plazo.